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¿A QUÉ HUELE IBIZA?

No una guía de aromas. Una exploración del paisaje olfativo de la isla: sal, pino, tierra caliente, higo, flores, madera, mar.

Hay lugares que reconoces con los ojos cerrados.

No porque puedas verlos, sino porque puedes respirarlos.

Ibiza es uno de ellos.

Pero si alguien nos preguntara a qué huele Ibiza, no sabríamos responder con una sola palabra.

Ni siquiera con una sola fragancia.

Porque Ibiza no huele a una cosa.

Huele a muchas cosas al mismo tiempo.

EL OLOR DE LA TIERRA

Antes que el mar está la tierra.

Los caminos secos en verano.
La piedra calentada durante horas por el sol.
La vegetación que sobrevive al calor.

Un aroma seco, cálido, casi mineral.

Es uno de esos olores que quizá no notas conscientemente cuando estás allí, pero que reconoces inmediatamente cuando vuelves.

LOS PINOS

Los pinos forman parte del paisaje de la isla.

Su resina, sus agujas, la sombra que proyectan y ese olor verde y profundo que aparece especialmente cuando el calor aprieta.

Caminar bajo los pinos es también una experiencia olfativa.

Y probablemente una de las más reconocibles de Ibiza.

EL MAR

Después está el mar.

La sal en el aire.

La humedad.

Las algas.

La madera de los pequeños embarcaderos.

El olor de la piel después de pasar horas junto al agua.

No es exactamente “olor a mar”.

Es todo lo que sucede alrededor del mar.

Y cambia constantemente.

EL HIGO Y LA VEGETACIÓN

Hay aromas que pertenecen al verano.

El higo maduro.

Las plantas silvestres.

Las flores que aparecen junto a una pared.

Las hierbas aromáticas que crecen prácticamente sin pedir permiso.

Son aromas pequeños.

Pero juntos forman parte de la identidad de la isla.

EL AIRE CALIENTE

Y luego está algo mucho más difícil de capturar.

El aire.

Ese momento de la tarde en el que el calor empieza a bajar y todo parece ralentizarse.

Las puertas abiertas.

Las ventanas.

La madera.

La piedra.

La vegetación.

El mar a lo lejos.

No existe una nota olfativa capaz de contener todo eso.

Y quizá tampoco debería existir.

IBIZA NO SE PUEDE EMBOTELLAR

Una fragancia puede inspirarse en un lugar.

Puede intentar interpretar un paisaje.

Puede trabajar con sus materias, sus recuerdos y sus sensaciones.

Pero nunca puede reproducir completamente un lugar.

Y esa es precisamente la parte que nos interesa.

En THE IBIZA CANDLES no queremos embotellar Ibiza.

Queremos interpretarla.

Tomar una sensación, una imagen, un recuerdo y convertirlo en algo que pueda viajar mucho más allá de la isla.

Porque cuando una fragancia funciona, deja de pertenecer únicamente al lugar que la inspiró.

Empieza a formar parte de la memoria de quien la descubre.

QUIZÁ IBIZA HUELA DIFERENTE PARA CADA PERSONA

Para alguien puede oler a pino.

Para otro, a sal.

Para otro, a una casa blanca al final de la tarde.

Para alguien más, puede oler simplemente a verano.

Y para quien nunca ha estado allí, quizá huela a algo completamente diferente.

Eso es lo fascinante de los aromas.

No describen un lugar.

Lo imaginan.

Por eso, cuando nos preguntan:

¿A qué huele Ibiza?

Quizá la respuesta más honesta sea:

Depende de quién cierre los ojos.